Durante décadas, las canciones se escuchaban principalmente en la radio o en los discos.
Pero hubo un momento en que la música comenzó a verse de una manera diferente.
Los videoclips dejaron de ser simples acompañamientos de una canción y comenzaron a convertirse en pequeñas producciones audiovisuales, con historias, coreografías, escenografías y una identidad propia.
Y dentro de esa transformación, Michael Jackson ocupó un lugar fundamental.
De cantante a artista visual
Cuando Michael Jackson comenzó su carrera como solista, ya tenía una enorme experiencia sobre los escenarios.
Había formado parte de Jackson Five junto a sus hermanos y había conocido desde muy joven el mundo de la música, las presentaciones y el espectáculo.
Pero su carrera solista le permitió desarrollar una propuesta mucho más personal.
Con el álbum Off the Wall, publicado en 1979, combinó elementos del pop, el soul, el disco y el funk para construir una nueva etapa musical.
Canciones como Don’t Stop ‘Til You Get Enough y Rock with You demostraron que Michael Jackson podía ocupar un lugar propio dentro de la música popular.
Pero lo que vendría después llevaría esa idea mucho más lejos.
Thriller: cuando el videoclip comenzó a ser protagonista
En 1982 apareció Thriller.
El álbum se convirtió en uno de los grandes acontecimientos de la música popular y produjo canciones que terminarían formando parte de la historia del pop.
Entre ellas estaban Billie Jean, Beat It y Thriller.
Pero algo estaba cambiando.
La música ya no solamente se escuchaba.
También comenzaba a mirarse.
Billie Jean y una nueva forma de presentar una canción
Uno de los momentos más recordados llegó con Billie Jean.
La canción tenía una enorme fuerza musical, pero la imagen y la interpretación de Michael Jackson ayudaron a convertirla en mucho más que una canción.
Su manera de bailar, sus movimientos precisos y su particular forma de presentarse sobre un escenario comenzaron a formar parte inseparable de su identidad artística.
En 1983, durante el especial televisivo Motown 25, Michael interpretó Billie Jean y realizó el movimiento que se conocería mundialmente como moonwalk.
A partir de ese momento, la danza pasó a ocupar un lugar todavía más importante dentro de su propuesta.
Michael Jackson no solamente interpretaba una canción.
La convertía en un espectáculo.
El videoclip de Thriller
Y entonces llegó uno de los grandes momentos de aquella transformación.
El videoclip de Thriller, dirigido por John Landis, fue concebido con una estructura mucho más cercana a una producción cinematográfica que al videoclip tradicional.
Había una historia.
Había personajes.
Había maquillaje, vestuario, coreografía, efectos especiales y una puesta en escena cuidadosamente construida.
La canción tenía una duración determinada, pero el videoclip desarrollaba una experiencia mucho más amplia.
La música y las imágenes comenzaron a funcionar como una sola obra.
Y eso ayudó a cambiar la manera en que el público veía los videoclips.
MTV y la era de la imagen
Durante los años 80, la televisión musical adquirió una importancia enorme.
Canales como MTV permitieron que los videoclips llegaran a millones de espectadores y que la imagen de un artista pudiera viajar prácticamente al mismo tiempo que su música.
En ese contexto, Michael Jackson comprendió algo fundamental:
una canción podía tener una identidad visual.
El vestuario, los movimientos, la iluminación, la escenografía y la narrativa podían convertirse en parte de la experiencia musical.
Por eso sus videos no eran simplemente una forma de promocionar un disco.
También eran una manera de construir una historia alrededor de una canción.
Bad: la evolución continúa
En 1987 llegó Bad.
Michael Jackson volvió a combinar música, baile e imagen en una nueva etapa de su carrera.
El álbum incluyó canciones como Bad, The Way You Make Me Feel, Man in the Mirror y Dirty Diana.
Una vez más, los videoclips tuvieron un papel importante.
La estética, las coreografías y la puesta en escena reforzaban la personalidad de cada canción.
El videoclip ya no era solamente una herramienta promocional.
Se había convertido en parte de la identidad del artista.
Más que una canción
La influencia de Michael Jackson también puede observarse en la relación entre música, baile y espectáculo.
Una canción podía tener una coreografía reconocible.
Un videoclip podía contar una historia.
Una presentación televisiva podía convertirse en un acontecimiento.
Y determinados movimientos podían quedar asociados para siempre con un artista.
Esa combinación ayudó a establecer una nueva forma de entender el pop.
La música, la imagen y el espectáculo comenzaron a formar parte de una misma experiencia.
El legado de una época
Los años 80 fueron una etapa fundamental para la expansión mundial de los videoclips.
La televisión, los nuevos formatos audiovisuales y el crecimiento de la industria musical hicieron que las imágenes acompañaran cada vez más a las canciones.
Michael Jackson fue uno de los artistas que llevó esa relación entre música e imagen a una escala enorme.
Desde Billie Jean hasta Thriller, pasando por Beat It y posteriormente los trabajos de la etapa de Bad, sus producciones mostraron que un videoclip podía tener una importancia propia.
Y esa idea continuó evolucionando con las nuevas generaciones de artistas y con los cambios tecnológicos.
Cuando la música también se mira
Quizás esa sea una de las claves para entender la importancia de Michael Jackson dentro de la historia del pop.
No se trató solamente de cantar.
Se trató de crear una experiencia.
Una canción podía tener sonido, movimiento, imagen y una historia.
Y cuando todos esos elementos funcionaban juntos, el resultado podía permanecer en la memoria mucho después de que terminara la canción.
Michael Jackson ayudó a demostrar que el videoclip podía ser mucho más que unos minutos de imágenes acompañando una grabación.
Podía ser parte de la historia de la música.
La historia continúa
Hoy los videoclips forman parte natural de nuestra manera de consumir música.
Los vemos en televisión, en plataformas digitales y en las redes sociales.
Pero antes de que la música pudiera llegar instantáneamente a una pantalla de teléfono, hubo una época en la que los videoclips comenzaron a cambiar la relación entre los artistas y el público.
Y Michael Jackson fue uno de los protagonistas de esa transformación.
Porque algunas canciones se escuchan.
Otras se recuerdan.
Y algunas, además…
se pueden ver.
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En el Programa 02 de POP MUSIC – SU HISTORIA recorremos algunos de los momentos musicales más importantes de Michael Jackson: desde los Jackson Five y Off the Wall, hasta Thriller, Billie Jean, el moonwalk y la evolución del videoclip.

